sábado, septiembre 17, 2011

EL DIA QUE NUNCA ACABÓ

En este poema me voy a permitir una pequeña introducción:

Ayer era viernes y había asamblea en el barrio. Al final, como habían pasado cuatro meses desde el 15 de mayo, alguien sugirió que quien quisiera, compartiera con el resto alguna reflexión sobre lo que había significado ese día para él/ella. Mientras, Valentina y dos amigas más (Violeta y Pati), se apartaron a un rinconcito y nos pidieron un cuaderno y un lápiz. Como broche a la asamblea nos leyeron este poema conjunto que acababan de componer:

El 15 es el número de nuestra revolución,

el día en que nos liberamos

y el que nunca acabó.

Por ahora no nos han hecho caso,

pero que sepan que seguiremos

(por si acaso).

2 comentarios:

Ángeles Fernangómez dijo...

¡Genial! ¡Pues claro que no les quedará más remedio que hacernos caso! Sea cuando sea y aunque sea poquito a poco. Eso sí, si seguimos firmes. Un beso, Valentina.

Chus dijo...

Gracias, Ángeles. ¡Seguiremos! ...por si acaso.